El oído absoluto: un don genético

Uno de los asuntos más investigados sobre la percepción de uno de los atributos de la onda sonora, ya desde finales del siglo pasado, es el oído absoluto o absolute pitch, ya que se consideraba “lo último” en cuanto a capacidad musical. Definido como la capacidad de identificar o producir una nota o frecuencia determinada sin compararla con ningún otro sonido de referencia, los individuos con oído absoluto son capaces de nombrar con precisión gran cantidad de frecuencias de sonidos correspondientes a notas de la escala. En el caso del director de orquesta sinfónica estudiado por Attneave en 1959, podía identificar cuarenta y cinco frecuencias concretamente. Los poseedores de oído absoluto constituyen la excepción incluso entre los músicos profesionales, en contraste de la posesión de oído relativo, que es común en todas las personas educadas musicalmente.

No está claro si poseer oído absoluto constituye una ventaja o un inconveniente. Por una parte, el oído absoluto ayuda al músico a afinar el instrumento, ejecutar a primera vista precisa y fácilmente y a saber cómo sonará una obra musical simplemente leyendo la partitura. Por otro lado, un experimento demostró que los sujetos con oído absoluto son menos flexibles y menos capaces de aprender una nueva escala.

Paulson, Orlando y Shoelkopf (1967) aportaron curiosos datos sobre el oído absoluto, según los cuales los adolescentes con retraso mental aparentemente poseen oído absoluto, lo que los autores encuentran como indicativo de un amplio déficit en los procesos de generalización.

Algunos investigadores afirman que el oído absoluto es una capacidad heredada genéticamente, que se manifiesta en cuanto tiene oportunidad, independientemente de que exista o no entrenamiento musical. Los sujetos que no lo poseen, a pesar del entrenamiento, no alcanzarán nunca el grado de precisión de los primeros.

Sara Aloy, estudiante de Composición en el Conservatorio Superior de Castellón, poseedora de oído absoluto, afirma que esta capacidad innata le ha proporcionado “una mayor facilidad a la hora de entender y crear la música”, a la vez que le ha dotado de “cierta intuición”. En cambio, este “don”, como otros experimentos ha destacado con anterioridad, le ha limitado en flexibilidad, por ejemplo “a la hora de transportar una melodía”. La joven compositora afirma que le resulta complicado transportar una pieza musical porque “al entender todas las notas estoy interiorizando el tono en el que está esa pieza; en cambio la gente con oído relativo no distingue la tonalidad y tienen mayor capacidad de interpretar una pieza musical desde cualquier tono”.

Zulema Sánchez.

Aquesta entrada ha esta publicada en Biologia. Afegeix a les adreces d'interès l'enllaç permanent.

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

Connecting to %s