Traiga su currículum, su vida laboral y un análisis genético, por favor

El País Semanal publica esta semana un interesante artículo sobre la evolución de los análisis genéticos y su posibilidades médicas a cuanto a la prevención y la reducción de riesgos para la salud se refiere. Conociendo el perfil genético de una persona, dice el artículo, es posible identificar sus posibilidades y su propensión a sufrir ciertas enfermedades, con lo que tanto el diagnóstico precoz como sus esperanzas de recuperación son mucho más fáciles. Esta es una de las muchas aplicaciones ventajosas que se pueden atribuir a los análisis genéticos y a la posibilidad de conocer qué genes y cromosomas configuran nuestro organismo.

Sin embargo, lo inquietante del artículo es que ofrece otra visión mucho más preocupante de la evolución de este tipo de análisis. Se trata del uso que ciertas compañías o instituciones puedan hacer de la información recopilada por ellos. Según el texto, hoy en día es posible encontrar perfiles genéticos en Internet con relativa facilidad, como lo demuestra la experiencia de un hacker informático que consiguió identificar la identidad de 8 donantes anónimos del proyecto 1.000 genomas utilizando tan sólo la información disponible en la red. De proliferar estos análisis genéticos, en un futuro el volumen de información almacenada en hospitales y bases de datos médicas será desbordante, y su utilización por parte de compañías de seguros o empresas privadas para ejercer un nuevo tipo de discriminación estará a la orden del día. De hecho, ya se han registrado casos, algunos de los cuales aparecen reseñados en el artículo.

Llegados hasta aquí surge la cuestión: ¿Es conveniente que los análisis genéticos se normalicen y pasen a ser una práctica habitual en los hospitales, que cualquiera pueda hacerse uno y guardarlo en casa como si tal cosa, o debería restringirse este recurso para evitar llegar a un punto en el que esa información, la más íntima que podamos tener, llegue a manos de terceros y se vuelva en nuestra contra? Una vez más, los intereses de la medicina y de las empresas privadas chocan frontalmente y perjudican a lo ciudadanos.

Como apunte final, destacar la visión del profesor Richard Cotton, de la Universidad de Melbourne, sobre el futuro de los análisis genéticos.  Cotton asegura que compartir la información será vital para prevenir enfermedades o nacimientos con defectos congénitos. Llegará un día, quizá “en 10 años, en el que cada niño tendrá toda la secuencia de ADN en su teléfono móvil”. “No queda muy lejos el futuro en el que dos personas que quieran casarse coloquen sus teléfonos celulares frente a frente”, asegura Cotton. “Si sus secuencias genéticas son compatibles, podrán tener descendencias sin defectos congénitos. En caso contrario, tendrán que acudir a un consejero genético”.

Enlace al artículo: http://elpais.com/elpais/2013/03/21/eps/1363887335_854025.html

Sobre el tratamiento de la información, sólo destacar que se trata de un texto amplio, con bastantes fuentes directas: científicos, médicos e informes publicados en la revista Science, así como investigaciones de universidades y otros centros. La información es fácilmente comprensible, aporta muchos datos y está muy bien elaborada, además, por un periodista que suele encargarse de temas médicos y de salud.

Kevin Coves

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