Geoingeniería: ¿Se puede controlar el clima?

Quizá algunos de vosotros ya conozcáis el significado de este concepto, porque no es nada inventado ni descubierto durante las últimas semanas. Pero aunque no se trate de un tema que se ciña a la frenética actualidad del periodismo, sería importante hacer un pequeño apunte para que, los que no lo conozcan aún, sepan qué es la geoingeniería, qué pretende y la controversia internacional que genera.

Definida por la Royal Society como “la manipulación a gran escala del medio ambiente planetario para contrarrestar el cambio climático”; su objetivo no es otro que el de frenar el calentamiento global y disminuir el efecto invernadero. Sin embargo, resulta evidente que para hacerlo no se tiene ninguna fórmula fácil ni sencilla. Y que además, los cambios referidos han de ser a suficiente escala como para tener un impacto significativo en el clima. Entre otras, algunas formas de influir a escala planetaria en la regulación del clima, podrían ser: aumentar la pérdida de energía del sistema climático removiendo los gases de efecto invernadero de la atmósfera; o por lo contrario, disminuir esta energía a través de la gestión de la radiación solar, lo que se podría conseguir aumentando la reflectividad de la superficie terrestre poniendo espejos en el espacio o liberando aerosoles en la estratosfera. 

Desde que se acotó el término y se estudiaron las diferentes técnicas para intervenir en el clima, se han llevado a cabo ya diversos experimentos a nivel internacional. El último: en Canadá, el pasado mes de julio, donde se libraron en el Océano Pacífico 100 toneladas de sulfato de hierro con el objetivo de aumentar la masa de plancton el cual, mediante el proceso de fotosíntesis, absorbe CO2 y emite oxígeno a la atmósfera.

Como respuesta, sectores ecológicos de todo el planeta se hacen eco continuamente de estos experimentos que califican de inseguros y adversos para el ecosistema terrestre. Un ejemplo de esta gran controversia puede ser el siguiente documental, en el que se denuncia cómo la industria de la geoingeniería podría estar usándose, más que para aminorar el cambio climático, para consolidar poder político y económico en las manos de unos pocos.


Sumaya Barber

Aquesta entrada s'ha publicat en Medi Ambient i etiquetada amb , , , . Afegiu a les adreces d'interès l'enllaç permanent.

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

Connecting to %s