La fiabilidad de las revistas científicas

A raíz de un artículo del defensor del lector de El País, que recoge algunas quejas emitidas por los propios lectores contra noticias científicas publicadas (extraídas de revistas internacionales especializadas), me parece interesante comentar que la información que se publica en un diario generalista ha de ser seleccionada y editada cuidadosamente porque, al contrario de lo que mucha gente pueda pensar, sí puede tener un impacto real sobre la población.

El mencionado artículo habla sobre tres noticias que algunos critican por no ser exactas (un estudio sobre el impacto de la ley antitabaco en la reducción del número de infartos, otro sobre la fiabilidad de un sistema de medición del Índice de Grasa Corporal y un tercero sobre el hallazgo de una reliquia arqueológica). Es el segundo caso el que más me ha llamado la atención por su influencia sobre la gente. Se trata de un sistema de medición de la grasa corporal realizado por investigadores de la Universidad de Navarra que incluía una ventana donde, introduciendo los datos de edad, sexo, altura y peso, se proporcionaba una estimación de grasa corporal. El problema es que esta tabla ofrecía resultados tan llamativos como el de clasificar de sobrepeso a un anciano de 85 años, 1.65 m de estatura y 47 kilos de peso. Los responsables del estudio y de la tabla explicaron que el problema estaba en que esa clasificación era errónea ya que el índice no medía el sobrepeso sino simplemente el índice de grasa.

Sin embargo, varios lectores se quejaban de que esta tabla podía inducir a personas con problemas de alimentación, ya sea por exceso o por defecto (sobrepeso, anorexia, bulimia), a hacerse una idea equivocada de su estado físico y de salud, lo que podía derivar en serios problemas.

El debate es, pues, si un medio generalista ha de ser tan riguroso como las propias revistas especializadas en las que confía, o debe fiarse ciegamente del criterio de éstas (haciendo por tanto propios sus errores y asumiendo su responsabilidad) y publicar la información tal como venga. En mi opinión, creo que si bien no sería operativo realizar un control tan exhaustivo, sí que convendría, al menos, ponerse en contacto con los responsables de las investigaciones o los hallazgos que se produzcan para salvar cualquier posible duda de primera mano, en lugar de delegar esa tarea a una única publicación, por muy especializada que sea. Al fin y al cabo, cuatro ojos ven más que dos.

Enlace a la noticia: http://elpais.com/elpais/2013/03/02/opinion/1362219068_768198.html

Kevin Coves

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