La comunidad científica pretende devolver a la vida a varios animales extinguidos

“Diez animales extintos que podrían volver a caminar por la Tierra”. Con este titular, la revista de divulgación científica New Scientist abrió, en 2009, una nueva discusión que, desde hace años, parece repetirse cada vez con mayor frecuencia entre los medios de comunicación generalistas y especializados y entre los propios paleontólogos y científicos.

Mamut Lanudo

El Mamut Lanudo se encuentra entre los proyectos actuales científicos.

A través de una muestra de ADN del animal en cuestión se podría secuenciar el genoma completo. A pesar de que en la información se tiene en cuenta que el ADN de un ser vivo no puede sobrevivir más de un millón de años, la revista realizó una lista con los diez animales que podrían devolverse a la vida, teniendo en cuenta que no todos se extinguieron hace millones de años, como es el caso del Tigre de Tasmania, el Tigre Dientes de Sable, el Dodo, el Moa o el Oso de Cara Corta Gigante.

PROYECTO ACTUAL: MAMUT LANUDO

Un año antes, la noticia de la obtención de un genoma de mamut a partir de muestras de pelo de ejemplares congelados se abrió paso en numerosos medios de comunicación especializados y generalistas, entre ellos los diarios españoles El País y ABC. La revista especializada Nature publicó que varios científicos rusos y estadounidenses habían secuenciado un genoma que, aunque incompleto, significó todo un logro para demostrar la gran utilidad de las nuevas técnicas en este ámbito. Aunque el artículo generaba optimismo, se especificaba que, por el momento, no era posible resucitar al mamut.

Sin embargo, en 2011 aparecieron nuevas informaciones que revolucionarían la opinión pública. Un grupo de investigadores estadounidenses, japoneses y rusos pertenecientes al Instituto de Ecología Aplicada de Siberia afirmó que el mamut lanudo se crearía en cinco años. El proceso sería posible introduciendo varias células de una cría de mamut congelada en óvulos de elefante e insertando el embrión resultante en el útero de una elefanta india, el animal vivo más parecido al mamut. El resultado sería un híbrido entre ambos animales y, a base de repetir el procedimiento, se llegaría a crear el deseado mamut. El hallazgo, durante el pasado 2012 en Rusia de células de mamut en buen estado propició aún más esta idea imparable. Sin embargo, muchos científicos ponen en duda el proceso, puesto que el parentesco entre un mamut y un elefante es igual al de un gorila y un humano.

LA CLONACIÓN PARA ESPECIES VIVAS Y EXTINGUIDAS

La clonación de animales extinguidos no es una cuestión futurista. En la actualidad, ya existen casos de animales clonados, aunque se trata de especies que aún viven o que se han extinguido hace pocos años. Sin embargo, el porcentaje de éxito es muy reducido. El caso de la oveja Dolly, constituido como el primer mamífero clonado a partir de una célula adulta alcanzó una enorme popularidad, a la par que abrió una gran polémica. El proceso a seguir fue la unión de una célula perteneciente a la glándula mamaria de una oveja adulta con un óvulo no fecundado. Su prematura muerte, a los seis años de edad, abrió un debate entre el colectivo científico. Por un lado, se afirmó que la enfermedad pulmonar que poseía y que obligó a su sacrificio, la sufrían también otras ovejas de su entorno. Por otro lado, se relacionó esta muerte con el hecho de ser un clon.

Sin embargo, la clonación ya se había producido años atrás, con el caso de las ranas clonadas en 1952, entre otros, y ha seguido produciéndose en diversos animales como cerdos, conejos o gatos. En la actualidad, se está debatiendo acerca de si especies en peligro de extinción como el oso panda o el gorila deberían ser clonadas con el objetivo de preservarlos. Si nos paramos a observar las diferencias existentes entre los ejemplos de animales clonados o que pretenden serlo en un futuro y los alimentos transgénicos, entre los que se incluyen los animales, no se percibirán demasiadas diferencias. Un animal transgénico es aquel que posee un gen que no le pertenece con el objetivo de soportar ciertas condiciones que de manera natural no soportaría o para otorgarle una proteína.

A pesar de esto, clonación de animales extinguidos no es tan frecuente. Tras la clonación, con éxito de la especie de Toro Banteng, se probó suerte con el desaparecido Tigre de Tasmania, aunque fracasó por un problema de conservación del ADN. Un tiempo después, el Bucardo, subespecie de la Cabra Montés cuyo último ejemplar murió en el año 2000, fue el primer animal extinguido capaz de ser resucitado en nuestro país. La labor corrió a cargo del Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Zaragoza y se necesitaron células extraídas de la piel del último bucardo. Así, el ADN de la especie pudo ser inyectado a los óvulos de las cabras montesas, pero todas ellas abortaron y la única cría de bucardo que nació, en el año 2009, murió a los diez minutos debido a una alteración pulmonar.

Lo que resulta claro es que alterar la naturaleza tiene unas consecuencias y sólo el tiempo demostrará si es posible crear animales extinguidos y si resultarán funcionales de cara a la sociedad, a la medicina, a la investicación y a la fauna. Por el momento, la comunidad científica cuenta con el apoyo de los medios de comunicación que, cada vez con más frecuencia, se centran en dar grandes titulares con los que se pretende demostrar que la ciencia ya no tiene límites.

LORENA GARCÉS

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